Artículo Periodístico 2.778º: «Un escritor en Navalmoral»

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Todo lugar-espacio tiene una historia y muchos tiempos, los hombres-mujeres van haciendo el lugar-tiempo, el espacio-tiempo les va haciendo a ellos.

Aquella tarde ese escritor-escribiente arribó con sus huesos-carne-mente-conciencia-alma a este lugar. Para descansar algunos días, para visitar algunos paisajes y realidades, para visitarse a sí mismo desde ora mirada-perspectiva. Los humanos nos hacemos en el paisaje, el paisaje nos hace a nosotros, en medio no están solo las nubes y las tierras y los tiempos, sino también otros corazones que condicionan a todo, y son condicionados por todo y todos…

Navalmoral de la Mata, tan cerca y tan lejos de todo lugar. Quizás, no seamos conscientes, que todos tenemos un origen, no solo temporal, sino espacial, todos somos de algún lugar, o quizás de dos. Tenemos un origen y un destino. Quizás, nacimos en un lugar, pero fuimos arrastrados por la historia o nuestros padres a otro. En el fondo, todos tenemos una añoranza de ser de un espacio-tiempo-lugar-lagar. Si no directamente nosotros como personas, nuestros progenitores. Todos o casi todos, en varias generaciones hemos ido pasando de un lugar a otro. Ahora, nos hemos dado cuenta, que tenemos que aprender y aprehender a ser de dos lugares, del origen, real o simbólico, y de la sedimentación dónde nos hemos instalado. Somos de un lugar de principio, y otro lugar de destino.

Durante décadas se olvidaba el primero, pero ahora, nos hemos dado cuenta, que no podemos-debemos obviarlo-olvidarlo-negarlo-hundirlo en el silencio. Tenemos que conformar una síntesis entre ambos. Tenemos como las muñecas rusas, unas dentro de otras, tenemos una patria pequeña y una patria grande, una ciudad-pueblo de origen, un pueblo-ciudad de destino. Entre esos dos horizonte se forman líneas de convergencia, de dimensión, de ambas debemos sentirnos orgullosos, de ambas conocer sus limitaciones. De ambas vivir y sobrevivir. Todos vamos dejando pequeñas huellas de pasos. Todos somos limitados y grandes, todos somos y estamos.

Este lugar, Navalmoral, que será de los pocos pueblos, de los miles existentes, que no han decaído-caído-disminuido su población en el siglo veinte, sino que ha ido creciendo, se ha ido manteniendo. Podríamos beber en sus aguas, para que nos expliquen los motivos-causas-razones-realidades que les ha llevado a esa buena meta. Porque, no seamos ingenuos, la inmensa mayoría de los pueblos, salvo un tanto por ciento pequeño se han ideo desertificando de habitantes, cada vez menos, pueblos y aldeas y anejos y ciudades, han ido disminuyendo en bocas-labios-cabezas…

En esas horas fue visitando o fue visitado por algunos hitos-monumentos la Parroquia de Nuestra Sra. de las Angustias, dónde como en toda Europa, los hombres nacen al espíritu, los hombres sellan lazos de amor-matrimonio, los hombres se les ofrece el último saludo ante el Tránsito. Toda parroquia-iglesia de nuestros pueblos nos muestran, que no somos solo materia y carne, ni solo conciencia y solo mente, sino que todavía la mayoría creen que tenemos alma-espíritu.

Que además de todas las vicisitudes del existir humano, cada uno con sus suertes y sus alegrías y sus penas y sus felicidades y sus sufrimientos, todos tendrán un destino de Eternidad. Desde las primeras aldeas-pueblos del Neolítico, de hace varios milenios que surgieron en Oriente Medio, hemos ido evolucionando, hemos sido y estado. Somos como un río-volcán-lava-tormenta-huracán de generaciones unas detrás de otras. A cada una le toca su periodo de paz, a cada sus periodos de crisis. Somos un gran termitero pensante a lo largo del tiempo, concretado en puntos, esos puntos son los pueblos. La esencia de lo que somos es un pueblo, todos tenemos un pueblo o aldea o ciudad, sea mayor o sea menor, nos haya ido mejor o peor en ella, pero ella nos forma y conforma en muchos sentidos…Somos lo que somos y somos y somos-estamos en un pueblo-ciudad-aldea-anejo…

El viajero fue-va-dispone rodeando por dentro y por fuera, la Casa de Comillas, el Antiguo  Mercado de Abastos, los Caños Viejos, el Rollo o picota, en definitiva, símbolos-signos-entidades distintos, de las realidades de la historia, la Autoridad, el Agua, la Comida ahora este lugar teatro –buen símbolo, durante generaciones alimento para el cuerpo en forma de abastecimiento de energía alimentaria, ahora alimento para la mente-conciencia en forma de cultura e ideas y palabras y teatro-.

Degustar los calbotes, castañas, que posiblemente tengan siglos de evolución, quién sabe si antes del tiempo, que se han ido extendiendo, que ahora es fiesta. Todo en la vida, casi todo, para no exagerar, la etnología siempre une extremos de realidades, comida y fiesta, fiesta y comida y reproducción. La vida tiene que seguir y continuar todo ser humano tiene necesidades primarias, la historia y la cultura, ha intentado siempre que sean moderadas, racionales, eficientes, morales, para que la humanidad continúe. Cambian las fiestas materiales y sus formas, pero el fondo siempre es el mismo, Intentar vivir y sobrevivir. Intentar dejar nuestro testigo a otra generación. Cada ser humano sabe, al menos hasta ahora, que es limitado en todo lo de este mundo, pero tiene un deseo de Trascendencia Eterna, y también un deseo de trascendencia inmanente, dejar algo para el futuro, en esos suelos y en estos aires.

Para terminar este modesto viaje-artículo entre las palabras y realidades, sugeriría-aconsejaría que fuésemos conscientes, de que no solo, el que pueda debe viajar a los grandes centros turísticos del mundo o de esta Piel de Toro, sino que si dedica dos semanas a viajar, haga una semana a la playa o al extranjero o donde desee, y otra, vaya a los pueblos de su entorno de lejos de su entorno, de su región o de otra región.

Nos encontramos a personas que han visitado varias veces, Nueva York o Roma o Berlín o Londres y, no conocen, los propios pueblos de su comarca o pueblos o territorios a cincuenta kilómetros de su lugar de residencia. Tenemos que descubrirnos a nosotros mismos. Visitar estos territorios-comarcas, nos pueden deducir-inducir, aspectos de la realidad de lo que somos. Oír el silencio fuera de nosotros, el silencio dentro de nosotros. Navalmoral de la Mata nos está ofreciendo ese silencio, solo tienes que recorrer esa comarca el próximo fin de semana.

http://filosliterarte.blogspot.com.es      © jmm caminero (20-23 noviembre 2021 cr).

Fin artículo 2,778º: «Un escritor en Navalmoral».

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